miércoles, 12 de septiembre de 2012

GUATEMALA: MILITARISMO Y LIBERTAD

MILITARISMO Y LIBERTAD
Por Gordillo
La frase intenta golpear a la inteligencia, a la integridad moral, pero, afortunadamente, se derrite ante la conciencia colectiva: “gracias a los soldados y no a los poetas podemos hablar en público.” La sentencia se convirtió en una de las consignas de militares vinculados al genocidio, familiares y amigos encubridores del horror que la semana pasada manifestaron públicamente. Los objetivos: negar el genocidio y pedir un juicio justo para quienes ahora son procesados por crímenes de guerra y represión estatal.


Apoyo la exigencia de la Asociación de Veteranos Militares y demás yerbas por un juicio justo para los verdugos de tantos inocentes alejados de la guerra. Sin embargo, rechazo la negación de genocidio, pues está legal y moralmente comprobado que la palabra le queda corta a las matanzas con previa tortura y la política de tierra arrasada.


Nunca en Guatemala los poetas quisieron impartir cursos para hablar en público, como para que se les esté negando un protagonismo de tal naturaleza. Simplemente, los poetas se expresaron entre la opresión y la clandestinidad por falta de libertades, cercenadas por los que ahora habría que agradecerles esta democracia hecha a imagen y semejanza del poder económico, el poder de las armas, mientras el poder político civil se saborea con las hemorroides oligárquicas y militares.


Paradójicamente, quien limitó a balazos esas libertades fue el Ejército heredero del general Ubico, quien prohibió la palabra “obrero” por ser sinónimo de comunismo. Las fuerzas armadas también son herederas de la contrarrevolución mercenaria vende patrias de mediados del siglo pasado. Los amos de la guerra sucia no pueden disfrutar hoy de su longevidad porque el recuerdo de sus tropelías les martilla el cerebro. Larga vida a quienes ordenaron o ejecutaron hombres, mujeres, niños y ancianos. ¡Ojalá fueran eternos!


Quizás el desprecio a los poetas se origina en algún poema que golpeó el “honor” de militares, como una venganza simbólica por los golpes que los uniformados dieron a los civiles. Golpes de distinta índole que van desde la pescozada alevosa hasta el golpe de Estado, pasando por la tortura con el torniquete al cuello y el cuerpo quemado a fuego lento. Gajes del oficio del ejecutor extrajudicial.


Pienso en el final del poema de Manuel José Arce: “General”, donde explica que para ser general hay una condición fundamental… Lo que Manuel José da es un tiro de gracia poético al primitivismo de charretera con galones y medallas al pecho conseguidas a base de crímenes que continúan impunes.


Pienso además en la capacidad del poeta revolucionario Otto René Castillo, torturado y quemado vivo por militares “libertarios.” La poesía de Otto René fue tan impactante que uno de los genocidas lo parafraseó cuando dijo: vamos patria a caminar, yo te acompaño. Dos versos de su poema más universal fueron capaces de sensibilizar por un momento a uno de tantos matones sanguinarios.


Solo así se explica por qué los defensores racistas del genocidio y los criminales de lesa humanidad cambian hoy los papeles que soldados y poetas jugaron en el ayer inmediato, como una noche negra de la que dudamos que fuera a amanecer. Y más parece que la aurora está volando rápidamente hacia el ocaso cuando sus descendientes amenazan con que va a volver a correr sangre.


Para los manifestantes, los criminales de ayer son héroes vivientes. Para mí son cobardes que humillaron a gente desarmada. Tan cobardes, que ni siquiera tienen la hombría de enfrentar a la justicia. “Si avanzo, sígueme; si me detengo, aprémiame; si retroceso, mátame.” ¿Acaso no merecen la horca, el fusilamiento o la inyección letal los kaibiles que retrocedieron a la era cuaternaria? Tiene todos los “méritos” con infinidad de agravantes.


Por qué habríamos de agradecerle al Ejército Nacional la libertad de hablar públicamente, cuando lo que le reclamamos es la persecución, el secuestro y la desaparición de poetas universales como Roberto Obregón y Luis Delion, solo por mencionar a dos intelectuales víctimas de las campañas contrainsurgentes de eliminación del “enemigo.”


En el siguiente poema de mi autoría me expreso sin que por ello tenga que agradecer a los soldados. Más bien, mi agradecimiento es etéreo para aquellos poetas e intelectuales, militantes o no militantes de causas progresistas, quienes fueron detestados por la inhumanidad y la sinrazón para que yo pudiera expresarme.


EXPRESIÓN
Un hombre, atrapado en el cuerpo de una mujer,
cuando se expresa, es lesbiana.
Una mujer, atrapada en el cuerpo de un hombre,
cuando se expresa, es gay.
Un militar, atrapado en el cuerpo de un hombre,
cuando se expresa, es machista.
Un militar, atrapado en el cuerpo de una mujer,
cuando se expresa, es castradora.
Un civil, atrapado en el cuerpo de un militar,
cuando se expresa, es pensante.
un militar, atrapado en el cuerpo de un civil,
cuando se expresa, es una mierda.
una mujer, atrapada en el cuerpo de un militar,
Cuando se expresa, es un hueco pura mierda.

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