jueves, 27 de abril de 2017

CRIMINALES Y LADRONES DE VERDE OLVIDO.



Hugo Gordillo.
El general Efraín Ríos Montt mató a diestra y siniestra, pero, según dicen, nunca se robó un centavo. Su pupilo, el general Otto Pérez Molina, robó a diestra y siniestra, pero, según dicen, nunca mató una mosca. Sin embargo, la historia denegada los desnuda como coyotes de la misma loma, porque ambos han sido criminales y ladrones de cuello verde.
Ríos y Pérez se conocieron en la Escuela Politécnica como maestro y alumno, pero se reconocieron en la política con toda su vileza acumulada. El viejo zorro saltó a la política y le ganó la presidencia a Kjell Eugenio Laugerud García en la década de los 70, pero aceptó el fraude y se fue de agregado militar a España. Como tapaboca recibía un sobre sueldo de seis mil dólares mensuales.
Sus seguidores le perdonarán esa corrupción en el entendido de que, para entonces, el Pájaro Loco era católico y por eso andaba en la perdición. De acuerdo. Pero, cuando los oficiales jóvenes lo pusieron en el triunvirato golpista contra el general Romeo Lucas, Ríos ya era el “hermano Efraín” un hombre convertido y pastor de la Iglesia El Verbo, que llegó al país después del Terremoto de 1976 para “reedificar Guatemala.”

Pues bien, lo primero que hizo el hermano Efraín como gobernante, fue desviar fondos estatales para el fortalecimiento de su congregación El Verbo, sobre la que cayó abundancia bíblica emanada de los bolsillos de los contribuyentes. A eso se suman los regalos personales de gente del CACIF, por su trabajo de junta cadáveres, poniendo bajo tierra a tantos comunistas que no permitían el desarrollo de Guatemala, amén del manoseo de las finanzas del Ejército, institución putrefacta que nunca ha sido cuenta dante.

En la aventura golpista le acompañaron los capitanes Otto Pérez Molina, Mario López Serrano y Roberto Letona Hora. Estos integraban parte de la “rosca golpista” que el mismo Ríos se encargó de reducir. Los tres tristes tigres se quedaron sin voz ni voto en la cúpula gubernamental. Para colmo de males, les llegó la orden 10 que los enviaba al combate y los sacaba del confort capitalino, pero más que eso, los alejaba del control de la corrupción que arrastraban desde tiempos de Romeo Lucas García.

Molina, Serrano y Letona, se reunieron con el criminal propietario del vende patrias partido Movimiento de Liberación Nacional, Mario Sandoval Alarcón. Al escuadronista de la muerte le propusieron dar un contragolpe de Estado. Ríos los arrestó unos cuantos días. Tras liberarlos, les advirtió que, si seguían chingando, los iba a denunciar, no por complotistas, sino por corruptos. El triunviro tenía información de que los capitanes invirtieron 300 mil dólares en una empresa privada, con dinero robado en la Guardia Presidencial y el Estado Mayor Presidencial, a donde estaban asignados.

Es a partir de estos conflictos donde la horda militar se convierte en dos bandos. Hasta antes del golpe existía La Cofradía con una pléyade de altos mandos criminales desde la década de los 60. Durante el golpe surgen los Oficiales Jóvenes, de la calaña del capitán Mauricio López Bonilla, que después de los líos con Ríos, se atrincheran en El Sindicato, otra pléyade de mandos medios criminales de la década de los 80, liderada por la Promoción 73 de la politécnica, con Pérez Molina a la cabeza.

Pérez Molina urde y ejecuta su venganza, apoyando un nuevo golpe. No le importa que el nuevo jefe de Estado, Óscar Mejía Víctores sea otro más de la Cofradía, siempre y cuando le dé el carpetazo a su mentor y archienemigo. Desde la llanura, en 1990, Ríos Montt crea el partido FRG con dinero de empresarios del CACIF, los mismos que le financiaron parte del genocidio, oficial y extraoficialmente, y con los militares que le apoyaron en el golpe, excepto los corruptos oficiales jóvenes como él.
Experimentado en esas jugarretas de golpes de Estado, Pérez Molina, junto con los generales Francisco Ortega Menaldo y Manuel Antonio Callejas, dos de los grandes cofrades ladrones y criminales, orillan a Jorge Serrano Elías a dar el golpe de Estado, a causa de las negociaciones de paz, que daría al traste con el negocio de la guerra en la que la Cofradía se había beneficiado durante 30 años, y el Sindicato de reciente ingreso en el negocio.

Cuando la prensa, la sociedad civil y la población rechazaron el golpe, el Ejército traidor se lavó las manos, le quitó el respaldo a Serrano y lo envió a Panamá con una maleta de dólares y unos palos de golf que le había regalado el gobierno de Japón. La presión externa e interna obligó al Ejército a continuar con la negociación de la paz. Durante el proceso, los militares se prepararon para que la paz siguiera siendo su negocio, como en la guerra; y ahí están, en su salsa.
Como consecuencia, tenemos a Pérez Molina, firmante de la paz, mientras su maestro tragaba bilis. Ríos Montt se burlaba del proceso y de los firmantes. En sus círculos cercanos se vanagloriaba de haber sido el gran pacificador de Guatemala. Pérez tendría más motivos para cagarse de la risa a costas de su maestro: vio pasar el cadáver del FRG y el nacimiento y ascenso de su propio partido, el Patriota, último refugio político de canallas.

Cuando el FRG llevó a la presidencia a Alfonso Portillo, Pérez Molina renunció al Ejército. El papel corrupto que Pérez jugó en las fuerzas armadas durante su carrera, fue estelarizado, después, por Enrique Ríos Sosa, que por influencias de su padre Efraín, fue puesto en las finanzas del Ejército. Ríos Sosa, siete militares más y algunos civiles, son procesados por el traslado de casi 500 millones de quetzales a cuentas particulares.
Entre campañas y gobernanzas del FRG y el PP, ocurrió una serie de atentados terroristas en contra de familiares, amigos y correligionarios de Ríos Montt y Pérez Molina, ejecutados por alas del Sindicato y la Cofradía. Por supuesto, nunca hubo una acusación recíproca entre ambos criminales, pero el odio a muerte que se profesan hasta hoy, dejó algunos muertos en el camino.
Aunque tímidamente, la justicia ha unido a estas dos lacras nacionales. Ríos Montt, el que “no robó, no mintió, ni abusó,” es procesado por genocidio de ixiles, en cuyo territorio empezó su Plan Sofía, que dejó más de 400 aldeas arrasadas, un reguero de miles de muertos y cientos de cementerios clandestinos, entre hombres, mujeres, niños y ancianos inermes.

Pérez Molina, que como capitán participó del genocidio ixil, es un expresidente de vacaciones en la Zona Militar Mariscal Zavala, mientras es procesado como el principal en la línea de mando de la más grande organización saqueadora del Estado denominada La Línea, que con “mano dura, cabeza y corazón” dejó al gobierno con una mano adelante y otra atrás. A estas alturas, la historia debería reconocer a ambos como los más grandes ladrones criminales de la guerra y de la paz de un país que asume su historia como verde olvido.

martes, 25 de abril de 2017

GUATEMALA: VÍDEO FORO, ANTONIO OBANDO SÁNCHEZ, DE LOS DE SIEMPRE


VÍDEO FORO: COLECTIVO CLAVEL ROJO TE INVITA, 

VIERNES 28 DE ABRIL 2017, 17:00 HORAS, 
LUGAR: CASA ROJA (3av. 6-51 zona 1)
DOCUMENTAL DE LOS DE SIEMPRE 25 min. Año 2002 Realizado por Asociación COMUNICARTE.
PRIMERO.DE MAYO ¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA DE GUATEMALA Y DEL MUNDO¡


ANTONIO OBANDO SÁNCHEZ: DE LOS DE SIEMPRE
Obando pasó en la prisión los 14 años que duró la dictadura ubiquista y logró su libertad al triunfo de la Revolución del 20 de octubre del 1944 e inmediatamente se reincorporó al movimiento sindical, siendo uno de los fundadores de la Escuela Claridad, en donde conoció al salvadoreño Miguel Mármol con quien mantuvo una estrecha amistad.

jueves, 20 de abril de 2017

EL CUERPO ADOLORIDO DE CONCHITA

Clara Arenas B.
Estamos muy acostumbrados a reflexionar, cuando alguien cercano o conocido fallece, que su presencia física se va a extrañar, pero que su espíritu, su esencia, vivirá con nosotros a través de su recuerdo y de su impacto en nuestras vidas. En los casos de asesinatos políticos, se dice no sin razón que podrán matar el cuerpo, pero no las ideas.

Reflexiones como éstas exactamente pueden hacerse y las hemos hecho en el caso del reciente fallecimiento de Conchita Deras. Es así: ella aportó a las vidas de quienes tuvimos la dicha de conocerla con su mirada inesperada y diferente sobre el acontecer nacional y personal. Está dicho también, y seguramente se irá profundizando en ello a medida que vaya surgiendo más información y nuevos testimonios,  su invaluable aporte en el mundo del arte escénico con sentido social y a la formación en el campo del Trabajo Social en nuestro país.

Quiero, con todo el dolor que eso supone para mí y para quien lea o escuche, introducirme en el sufrimiento causado a Conchita en su cuerpo, a los 87 años de edad. Conocí a Conchita cuando ella tenía 54 años y trabajábamos en un conocido semanario centroamericano. Ella era morena, pequeña, menuda, pero siempre erguida, caminaba con prestancia, a paso ligero y se mantenía esbelta. Ojos oscuros, pequeños, profundos; boca expresiva; mentón bien definido; cabello fino y rebelde. Voz dulce y algo cavernosa, seguramente debido a su gusto por fumar cigarrillos durante un buen tiempo en su vida. Las manos de Conchita eran manos bien cuidadas, que dibujaban formas en el aire cuando hablaba. De esas manos emergieron muchísimos trabajos delicados, finos. Menciono tres: el delantal bordado que me regaló cuando me casé, el sachet de encajitos que me obsequió en otra oportunidad y el títere de mano que era “la caperucita roja” y “el lobo feroz” en uno.

Con el correr de los años y porque vivíamos en el mismo barrio, vi el cuerpo de Conchita envejecer: caminaba más despacio, erguida, pero no tanto; ya no siempre lograba verme cuando le decía adiós desde el carro. Pero su cuerpo no era para estar encerrado, necesitaba salir y respirar, sentir el aire y la gente de su entorno.

El pasado 16 de marzo, ese pequeño cuerpo, frágil y envejecido, expresivo y familiar en nuestro barrio, fue objeto de una golpiza tal, que le causó la muerte pocos días después. Recibió innumerables golpes en la cabeza, que le provocaron varias fracturas, en el rostro y en otras partes sensibles. Su hija me dijo en esos días que el cuerpo de su madre estaba de tal manera golpeado que daba la impresión de que le hubieran derramado un bote de pintura morada encima. Y el dolor era tan grande, que hasta la caricia suave de su hija le resultaba insoportable. 

Cuesta aceptar que esto haya sucedido, que el cuerpo menudo de Conchita haya sido maltratado de esa manera. Que nuestra querida amiga haya sido arrebatada de nuestras vidas concretas de esta forma cruel. Cuesta aceptar que nuestra sociedad produce entre sus miembros a quienes son capaces de acciones como ésta. Pero es así: día a día se atenta contra los cuerpos de las mujeres. Se les maltrata, se les cercenan partes, se les quema. Estamos ante un desprecio total por la vida de las mujeres, por la vida humana, de una sociedad capaz de engendrar enorme crueldad al mismo tiempo que indiferencia y frialdad ante escenas dantescas de muerte y desolación.

Este desprecio tiene múltiples causas seguramente. Un sistema enfocado en la ganancia y la acumulación a cualquier costo, envuelto en ideologías racistas y sexistas, constituye parte de la explicación. Una historia, tanto lejana como reciente, marcada por la acción cruel del poder contra población civil indefensa e inocente, también explica.
Urge seguir aportando a la comprensión de lo que está sucediendo y hacer esfuerzos continuados y profundos por eliminar sus causas. Porque el camino que hemos tomado como sociedad no habla de futuro, no promueve la esperanza. Atentar cruelmente contra la vida de las mujeres, de las niñas y los niños, y contra todas las otras vidas del planeta que compartimos, nos convierte en una sociedad suicida.

Los movimientos de mujeres nos proponen el concepto de territorio-cuerpo para ayudarnos a discernir y enfocar en éste como un ámbito de acción y defensa en el que nos debemos mover para construir relaciones de respeto e igualdad. Hagamos nuestro este concepto como sociedad, vigilemos atentamente toda muestra de irrespeto al cuerpo de las mujeres, toda agresión por pequeña e inofensiva que parezca. No veamos con indiferencia el trato cruel a los cuerpos de las mujeres.

Guatemala, 18 de abril del 2017.

La columna de opinión fue editorial del noticiero Maya Kat de la Federación Guatemalteca de Educación Radiofónica el 18 de abril del 2017.
  

GUATEMALA: LOS PUEBLOS TIENEN LA PALABRA


En las manos de los pueblos indígenas y de los movimientos campesinos está el destino de Guatemala.
Miguel Ángel Albizures-
Está demostrado que la oposición a todo mínimo cambio del sistema en Guatemala viene de quienes más tienen, viene de los sectores más atrasados del país, de aquellos que desde 1954 hasta 1985 detentaron el poder y continúan, hasta el día de hoy, imponiendo las reglas de juego. Históricamente nada se mueve sin el consentimiento de ellos, pero la pregunta sería: ¿hasta cuándo seguirá siendo así?, la respuesta la tienen los pueblos mayas, garífunas y xincas que conforman la mayoría de la población del país, pero que desgraciadamente, hasta el momento, no han sido capaces de aprovechar su fuerza numérica para provocar un cambio, por demás urgente y necesario.

En muchas ocasiones les hemos escuchado decir “somos mayoría” y eso nadie lo niega, pero es una mayoría gravemente fragmentada donde la dirigencia antepone los intereses personales o de grupo, a los intereses del país. Movimientos indígenas diversos existen, como existen diversas organizaciones campesinas y cada quien por su lado quiere demostrar su fuerza, pero el día que la dirigencia piense más en el futuro del país y en el futuro de quienes hoy se debaten en condiciones paupérrimas en el campo e inicien un proceso de unidad serio para dar una lucha conjunta, ese día temblará la oligarquía y quizá empiecen a pensar que es necesario cambiar la actitud feudal que hasta el momento han mantenido.

Ya estamos claros que nada les conmueve, que ven las desgracias del país como ver llover, que la muerte de la niñez por hambre, les importa poco, mucho menos la muerte de las madres totalmente desnutridas que tratan de amamantar a sus hijos. “Para que se meten a tener hijos” es la expresión común de ellos, los que más tienen, los que han acumulado por el sudor de trabajadores del campo y de la ciudad que ganan salarios miserables. Lo único que puede abrirles los ojos, es un movimiento político social unificado, donde quepan todas las expresiones que pujan por un cambio y donde los intereses personales y de grupo pasen a segundo plano para poner por delante los intereses de un país que se hunde ante la mirada indiferente de quienes podrían hacer algo para salvarlo.

En las manos de los pueblos indígenas y de los movimientos campesinos está el destino de Guatemala, soñar con crear un partido político que sea alternativa se vale, pero aferrarse a seguir creyendo que cada quien es la solución, es atrasar un proceso de cambio que tanto se necesita. La unidad en la diversidad es el reto que tenemos enfrente. Si la oligarquía y los militares atrasados quieren seguir parados en sus cuatro, que continúen y que esperen la avalancha de un pueblo que les puede caer encima porque está harto de tanta injusticia. Ojalá la dirigencia de diversas expresiones comprenda la importancia de un proceso de unidad sin condiciones, pero con un objetivo concreto: Rescatar al país y contribuir a un nuevo proceso de desarrollo con justicia social.
http://elperiodico.com.gt/opinion/2017/04/20/los-pueblos-tienen-la-palabra/

sábado, 15 de abril de 2017

GUATEMALA: NI PERDÓN NI OLVIDO,RODOLFO RAMÍREZ Y ANDREA RODRÍGUEZ ¡¡PRESENTES!!

Armando Ramírez*
Armando Ramírez
Mis padres, Rodolfo Ramírez, secretario general de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (#Fasgua), y Andrea Rodríguez de Ramírez, su esposa, regresaban a casa después de las diez de la noche del 15 de abril de 1980 cuando fueron interceptados por agentes de las fuerzas de seguridad de Guatemala.

Los atacantes se conducían en por lo menos cuatro automóviles y dos motocicletas, uno de los cuales era marca Toyota color café con placas de circulación P-31209; vestían de civil, como era costumbre en las fuerzas de seguridad de la época, en especial del Cuerpo de Detectives o del Comando 6 de la Policía Nacional.

Rodolfo Ramírez, y Andrea Rodríguez
Las unidades de exterminio actuaban bajo las órdenes de los cuerpos de inteligencia del Ejército de Guatemala, para eliminar a quienes eran consideradas como enemigos internos del Estado.
Quienes planearon y ejecutaron el asesinato de mis padres, al igual que centenares de dirigentes sindicales y campesinos, gozan de plena libertad e impunidad, sin que el Estado Guatemalteco haya iniciado las investigaciones, a pesar de que el caso fue presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos humanos, desde noviembre de 1980.

Dos automóviles bloquearon el paso del auto en el que se conducían mis padres y un hermano, encerrándolo, mientras sus tripulantes dispararon sus armas, calibre 45, contra el rostro y el pecho de ambos.
Él murió de inmediato tras decir: “Ahora sí, Andrea”. Ella logró abrir los ojos e intentó decir algo a los hermanos que se acercaron a ellos, tras escuchar los disparos.

Un automóvil con hombres armados en su interior permaneció varios minutos a unos metros de nuestro domicilio mientras los tripulantes de las motos recorrían las calles de la zona y luego se mezclaron entre los vecinos que salieron al oír los disparos.

Salvo el informe manuscrito de los agentes que acudieron al lugar, en el resto de los reportes oficiales se asegura que se ignora el calibre de las armas y que fueron atacados por un individuo que se dio a la fuga, así como que sólo recibieron dos y un disparo. El calibre también fue omitido en el acta de defunción y está desaparecido el expediente de la necropsia de ley.

Rodolfo Ramírez, y Andrea Rodríguez
Nuestros padres recién habían cumplido 25 años de casados. Mi madre era obrera de la industria costurera y al casarse se dedicó por completo al cuidado de nosotros, sus hijos.

Nuestro padre era secretario general del Sindicato de Albañiles y Similares de Guatemala y de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (Fasgua), integrante del Comité Ejecutivo del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS), representante ante la Federación Latinoamericana de la Edificación, la Madera y la Construcción (Flemacon), ante el Comité de Unidad Sindical de Centroamérica (CUSCA), ante el Congreso Permanente de Trabajadores de América Latina (CPUSTAL) y ante la Federación Sindical Mundial (FSM).

Tenía más de 20 años de actividad sindical y en 1977 y 1978 fue advertido por terratenientes de las regiones de las verapaces, en el norte de Guatemala, entre ellos uno de apellido Champán, de que sería ejecutado si regresaba.
Empezó su actividad sindical en los años 60, cuando los trabajadores se enfrentaron a la constructora DELTA por sus reivindicaciones, tras lo cual terminó siendo despedido.
Puso su propio taller en casa y prácticamente todo lo que era de madera en la casa era hecho por él. Además hizo una ampliación a la casa para acomodar a su familia numerosa, que por tiempos incluía a las abuelas materna y paterna.

En su juventud conllevó una mezcla de religiosidad e interés intelectual, era miembro de varias hermandades religiosas a los que solía devotamente llevar a todos sus hijos para la Semana Santa.
En su vocación autodidacta, leía muchos libros de toda clase, de filósofos americanos, de religiosos, de poetas. Luego empezaron a conocer los libros de anarcosindicalistas y de Marta Harneker.
Poco después de su asesinato, sus compañeros de lucha explicaron que tras conocerse que su nombre estaba en una de las listas de sentenciado por el régimen para ser eliminado, él rechazó salir del país, ante el temor de que si lo hacía, los militares decidieran cobrar venganza contra su esposa e hijos.
Los ministros de Gobernación y de Trabajo y Previsión Social habían amenazado a los integrantes del comité ejecutivo de Fasgua. Hombres armados habían ametrallado la sede de la federación en la ciudad de Escuintla.
Rodolfo Ramírez junto a Miguel Ángel Albizurez
La persecución contra nosotros, sus hijos se inició desde el mismo día del asesinato. Cuando esperábamos en la morgue, los cuerpos de nuestros padres y nos dirigimos a una cafetería del lugar, fuimos vigilados por dos individuos que se conducían en motocicletas, al parecer los mismos que participaron en el ataque, minutos antes.
El día del sepelio, la sede de Fasgua fue objeto de una fuerte vigilancia. Por teléfono, desconocidos preguntaban con insistencia por los hijos de los asesinados, en especial por quien había visto el ataque. Al responder, sólo se escuchaba la respiración de quien se encontraba en la línea, sin decir palabra alguna.

En la marcha fúnebre fuimos acosados por contingentes antimotines. Al volverse insoportable nuestra estancia en Guatemala, por la zozobra que nos generaban las múltiples intimidaciones recibidas, el 22 de mayo de 1980, salimos hacia Costa Rica bajo la protección de la embajada de Venezuela en Guatemala.


Continuamos en el exilio en diferentes países de Europa y América, donde hemos decidido permanecer en tanto continúe la impunidad de los asesinos de nuestros padres.
El caso fue denunciado el 17 de noviembre de 1980 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que bajo el expediente 7585 pidió información al gobierno de Guatemala el 19 de diciembre de 1980 y el 20 de abril de 1981, sin que haya recibido respuesta a la recomendación de que se investigaran los hechos.

El hecho continúa sin ser esclarecido por parte de las autoridades guatemaltecas y quienes elaboraron y ejecutaron la estrategia contrainsurgente, que incluyó el asesinato de nuestros padres, retomaron el gobierno por medio del Partido Republicano Institucional y el Partido Patriota.
Las posibilidades de lograr justicia y el castigo a los responsables por medio de los tribunales guatemaltecos continúan siendo nulas. El caso fue presentado en abril de 2009 ante el Ministerio Público, sin que hasta ahora se conozcan avances en la investigación.
En octubre de 2011, el caso también fue presentado ante la Procuraduría de Derechos Humanos, donde un año después se nos informó que el expediente desapareció, sin que hasta el momento se conozca avance alguno en las investigaciones.

También se presentó en diciembre de 2012 una denuncia por el caso ante el Juzgado Noveno de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Guatemala.
Los informes sobre lo sucedido en la época de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) y de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), omitieron el caso, lo que ha servido para que el gobierno de Guatemala asegure que se carece de elementos para considerar que los hechos que denunciamos son verdaderos.
*El autor es periodista en México y editor digital de Noticiudadana y Migrante Latin
Fotos del videohttps://www.youtube.com/watch?v=jPyoQcaTOSQ
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domingo, 9 de abril de 2017

PROHIBIDO OLVIDAR MARCO ANTONIO URIZAR MOTTA ¡¡PRESENTE!!


MARCO ANTONIO URIZAR MOTTA

El 8 de abril de 1980 es las cercanías del mercado La Reformita, zona 12 capitalina fue ametrallado Marco Antonio Urízar Motta, dirigente magisterial, estudiante de Humanidades, miembro de la Vanguardia de Estudiantes Revolucionarios, presidente de la Asociación de Estudiantes de Humanidades, catedrático de la Escuela Normal y miembro de la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT).
 La Asociación de Estudiantes de Humanidades responsabilizó de este hecho a Donaldo Álvarez Ruiz, Germán Chupina Barahona y Manuel Valiente Téllez, “esbirros de la dictadura militar luquista”. 
 Fotografía de Mauro Calanchina, marcha de protesta durante el sepelio de Tono Urizar. 
“Amen la Escuela Normal y den la vida por ella
exijan sus derechos y califiquen a sus maestros. 
Jamás, jamás, se olviden de leer un libro 
lean todo lo que puedan, lo que tienen en su mente 
nadie se los arrebata. 
Moriremos de pie, jamás de rodillas” 
(Marco Antonio Urizar, fragmento del poema Jamás se confíen)


jueves, 6 de abril de 2017

Spielberg lleva la masacre de las Dos Erres a la pantalla grande


POR: ANDREA DOMÍNGUEZ | 6 ABRIL, 2017 - 10:35 AM

Se llamaba Oscar y tenía tres años. Sus ojos verdes lo salvaron del horror: uno de los soldados que asesinó a su familia y a todo su pueblo en Guatemala lo secuestró y crió como suyo. Casi 35 años después, un documental producido por Steven Spielberg clama por justicia.

Rios Montt no enfrentará a la justicia por #CasoDosErres

“Finding Oscar” (Encontrando a Oscar), que se estrena en Estados Unidos el 14 de abril, es una narración sólida y desgarradora de la búsqueda por la verdad y la lucha contra la impunidad en un país destrozado por la guerra civil (1960-1996), que dejó unos 200.000 muertos y desaparecidos.

Spielberg lleva la masacre de las Dos Erres a la pantalla grande

Es la historia de Oscar Ramírez, ese niño que sobrevivió en 1982 al asesinato de su madre, sus cinco hermanas, sus dos hermanos y los 200 habitantes de su poblado Las Dos Erres en la selva de Guatemala, a manos de “kaibiles”, una fuerza especial del ejército entrenada por militares estadounidenses para combatir el comunismo.

Hallar la verdad
Oscar, prueba viviente de la participación del gobierno en la masacre, recién supo la verdad en 2011, cuando ya tenía más de 30 años.

“Esta es la historia más fascinante que escuché en mi vida”, dijo a la AFP el director Ryan Suffern, un estadounidense de 39 años que trabajó dos años y medio en este filme.

Ríos Montt en su última batalla legal

“Lo que atrae de la historia de Oscar es este increíble punto de entrada, la crisis existencial de descubrir un día que toda tu vida no es lo que parece. Y eso es lo que convierte esta espantosa historia en una búsqueda épica y fascinante para hallar la verdad, y para hallar a ese niño”, añadió.

La difusión de la película producida por Spielberg y Frank Marshall llega apenas días después de la decisión de una jueza en Guatemala de ordenar un juicio especial por genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt (1982-1983), de 90 años, por su rol en esta masacre. Ríos Montt fue sentenciado a 80 años de prisión por genocidio en 2013, pero la máxima corte de Guatemala anuló el fallo por un “error de procedimiento”. Sus abogados aseguran que padece demencia.

MP busca poner medidas de seguridad a José Efraín Ríos Montt

Solo un puñado de “kaibiles” han sido condenados en Guatemala en relación a la masacre, cada uno a 6.060 años de cárcel. Otros tres están en prisiones estadounidenses, condenados por violar leyes migratorias. Se sospecha que varios más residen en Estados Unidos.

Dos décadas de búsqueda
El documental entrevista a las personas que durante décadas investigaron lo que pasó en dos atroces días de diciembre de 1982, cuando pareció que a un pueblo entero del departamento de Petén (norte) se lo había tragado la tierra.

https://www.youtube.com/watch?v=ynP2e1-Gl7s

Los testimonios de familiares, sobrevivientes, expertos forenses, de la valiente fiscal Sara Romero y hasta de exkaibiles que recibieron inmunidad a cambio de delatar a otros se suceden para contar lo inefable: la tortura, la violación de mujeres y niñas y el asesinato de todo el poblado por parte de unos 20 kaibiles que buscaban guerrilleros y armas y nada encontraron.

Tras años de búsqueda, en 2011 la fiscal Romero finalmente da con Oscar, que vive sin papeles en los suburbios de Boston (este), y le escribe un correo electrónico donde le revela su verdadera historia.

Ríos Montt incapaz de enfrentar juicio

Conocer la verdad permitió a Oscar, que hoy tiene 36 años, viajar a Guatemala y reunirse en 2012 con su padre biológico, un campesino que se salvó porque estaba trabajando en otras tierras, así como legalizar su estatus: Estados Unidos le dio una visa de refugiado.

“Oscar vive hoy una versión del sueño americano del inmigrante, junto a su esposa Nidia y sus cuatro hijos”, dijo Suffern.
En 2014, Oscar atestiguó en persona contra Jorge Sosa, uno de los autores de la masacre, que vivía en California y fue condenado a 10 años de prisión por fraude migratorio.

Suffern quiere estrenar el documental en Guatemala en mayo o junio.
“Parte de hacer justicia es simplemente un reconocimiento de lo que sucedió. Nunca hubo un reconocimiento formal por parte del gobierno, por eso es realmente importante exhibir el filme públicamente en Guatemala“, dijo.

Una Comisión de la Verdad auspiciada por la ONU documentó 669 masacres durante la guerra civil en Guatemala, la inmensa mayoría a manos del Estado durante la dictadura de Ríos Montt y la posterior de Oscar Mejía Víctores (1983-1986).

© Agence France-Presse
http://www.guatevision.com/nacionales/spielberg-una-pelicula-la-hurga-las-heridas-abiertas-guatemala/